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Ortodoncia en niños: ¿cuándo es más recomendable iniciar el tratamiento?

Ortodoncia en niños: ¿cuándo es más recomendable iniciar el tratamiento?

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Cada día gana más importancia la detección temprana de cualquier anormalidad presente en el ser humano. La ortodoncia, rama de la odontología que se ocupa del crecimiento de los maxilares y la cara, el desarrollo de los dientes y la manera en que estos se relacionan en la mordida, ofrece la solución a muchos de los problemas bucodentales.

Una de las interrogantes más frecuentes que se hacen los padres es cuál es el momento adecuado para iniciar un tratamiento de ortodoncia para sus hijos. Por lo general, tras descubrir que se produce alguna posición inadecuada de los dientes que les van saliendo a los bebés los padres se preocupan y comienzan a buscar consejos, que no siempre llegan de especialistas bien preparados.

Pueden ser muchas las razones que provocan una mala oclusión de los dientes, destacándose la posición en que brotan, la de los maxilares, los labios, la lengua, las mejillas, la manera en la que la persona respira y malos hábitos como los de chupar el dedo o morderse el labio. De todas formas siempre es lo más aconsejable evaluar cualquiera de estos factores de riesgo desde bien temprano, para tomar las medidas adecuadas.

Cuando ya han comenzado a salir los molares, alrededor de los 6 años de edad, ya se puede tener una idea de cómo se produce la alineación dental y comenzar a tomar las primeras medidas. Un especialista adecuadamente preparado será capaz de identificar cualquier anomalía, incluso aquellas que aún no son visibles.

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¿A qué edad se deben iniciar los tratamientos de ortodoncia?

Durante mucho tiempo se inició este tratamiento en la adolescencia, es decir, entre los 13 y los 16 años. Hoy la inmensa mayoría de los especialistas coinciden en que la edad ideal para comenzarlo es entre los 7 y los 10, cuando se está produciendo el desarrollo y de esa forma aprovecharlo para corregir algunos problemas esqueléticos o de alineación de los dientes. Nuestra primera recomendación es llevar al niño o niña de 7 años a una consulta que permita evaluar cómo marcha el desarrollo dental.

En correspondencia con esto vale la pena tener en cuenta la reflexión publicada por Propdental en su web: “Si bien en el pasado, se solía esperar a que hubieran erupcionado los dientes permanentes, el tratamiento ortodóntico temprano permite corregir los dientes desalineados durante el crecimiento. De este modo se consigue reducir el tiempo de tratamiento y se obtiene unos resultados más estables. Para ello se pueden utilizar brackets, aparatos removibles o retenedores, dependiendo de las necesidades de cada paciente. Además, al posibilitar un tratamiento más rápido, el hecho de realizar una ortodoncia hace que se reduzcan los costes del procedimiento”.

Si la decisión es someter a los niños a tratamientos de ortodoncia con aparatos, ello siempre genera transformaciones en la vida cotidiana de toda la familia. En ese caso, los menores requieren de un tratamiento diferenciado y, sobre todo, de mucha paciencia para asumir todos los cambios que ello implica.

Siempre será bueno recordar que cuando se comienza temprano a enfrentar estos problemas se aprecian los resultados de manera más duradera. Los menores colaboran mucho más porque aumenta su autoestima, gracias a su mejor apariencia física.  Además se pueden prevenir e interceptar problemas antes de que sean más serios, se acorta el tiempo de tratamiento y se logran minimizar complicaciones futuras.

Aunque el solo hecho de solucionar problemas relacionados con la cavidad bucal del menor justifica la utilización temprana de la ortodoncia, también permite detectar problemas en las vías respiratorias como amígdalas y adenoides agrandadas, lo que ocasiona que los niños respiren por la boca y en consecuencia puede deformar el desarrollo del hueso maxilar, provocar falta de espacio para los dientes permanentes y/o una mordida abierta.

Nuestros hijos nos agradecerán eternamente que pensemos en su futuro desde que llegan a la vida. Parte de ese desarrollo feliz llega con una buena salud bucal y con un adecuado equilibrio entre la dentadura y el rostro para mostrar una sonrisa hermosa y saludable.